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Principios Fundantes
La educación es un proceso de mutua
afectación entre los seres humanos, grupos y sectores sociales. También,
entre pueblos o naciones. Este principio impone pensar varias
cuestiones.
Se impone pensar el momento de la vida
de un ser humano en que la educación comienza a ser un proceso
instituyente. En ese sentido se concluye que, en un medio urbano, como
lo es la ciudad de Santa Rosa, los niños son incluidos en una
institución escolar desde muy chicos. Comienzan a ser participantes
activos de una institución escolar a los cuatro años de edad
aproximadamente. Esa participación activa los ubica como sujetos que
interactúan con otros sujetos en virtud de su desarrollo biológico,
intelectual, emocional y afectivo.
El concepto mismo de “afectación mutua” previene acerca
de la necesidad de un ámbito organizado como sistema en el que tanto los
adultos como los niños –en sus diversas edades– puedan interactuar,
formarse y crecer en un clima de solidaridad, libertad y respeto. Es
necesario, entonces, que los individuos estén integrados en un sistema
institucional en el cual se representen, se proyecten y vivan ese
sistema. Esta es la razón por la cual se pretende consolidar el modo de
trabajo desde el nivel pre-primario hasta completar la educación básica.
Los docentes deben tener una función
activa, conscientes de su carácter de intelectuales, autocríticos
respecto de su propia práctica y capaces de generar una tarea de
investigador y no de mero transmisor de conocimientos construidos en
otro lado. Ello no implica,
que no se tomarán los aportes de las ciencias y de las artes,
consolidados a través de la historia de la humanidad. Al contrario,
todos esos aportes constituirán documentos de trabajo, en tanto
productos de la cultura. La faz creadora del docente se constituye,
precisamente, en su propio rol: el rol de construir sus diseños de
clase, según el grupo de alumnos con quienes le toque interactuar.
Para cumplir con los principios
fundantes el Proyecto se propone desarrollar los siguientes valores:
·
El trabajo como una de las dimensiones del
hombre, sin jerarquización entre trabajo intelectual y trabajo manual.
· La
búsqueda del conocimiento como modo de comprensión del “otro” y de
interacción social y cultural.
· El
desarrollo de la conciencia por la preservación del ambiente natural y
cultural; el respeto por la vida humana, animal y vegetal.
· La
valoración de las raíces históricas y culturales de las comunidades
regionales.
· El
respeto por las tradiciones culturales: lingüísticas, artísticas,
religiosas y políticas de las diversas comunidades del país y del mundo.
·
El fomento de la solidaridad y la cooperación.
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